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El Racing también paga las consecuencias del conflicto entre Mbappé y China

La polémica entre Kylian Mbappé y China dejó al Racing sin retransmisión en uno de los mercados audiovisuales más importantes del mundo durante su enfrentamiento contra el Real Madrid. Un episodio que demuestra hasta qué punto los conflictos comerciales pueden afectar a clubes que poco tienen que ver con ellos.

Por Beyond The Game5 min de lectura

El pasado 1 de noviembre, el Racing de Santander recibió al Real Madrid en El Sardinero en uno de los encuentros más atractivos de su temporada. Sin embargo, mientras miles de aficionados seguían el partido desde Cantabria, en China ocurría algo diferente: el encuentro no aparecía en la programación de las principales plataformas audiovisuales del país.

El motivo no estaba relacionado con el Racing, ni con LaLiga desde un punto de vista deportivo. La explicación se encontraba a miles de kilómetros, en una polémica protagonizada por Kylian Mbappé y que terminó afectando a la retransmisión del fútbol español en el mercado chino.

De un meme a un conflicto comercial

Todo comenzó después de que se viralizase un fragmento de una entrevista en la que Mbappé hablaba sobre un meme que utilizaba su imagen sobre la figura de Mao Zedong, histórico dirigente chino. El futbolista comentó que la imagen le hacía gracia y que la utilizaba con sus amigos.

Sus palabras provocaron una fuerte reacción en China. La polémica terminó con la ruptura de tres acuerdos comerciales que el delantero mantenía con empresas del país asiático: Dongpeng, Mengniu y Milkground.

Las consecuencias fueron más allá de los patrocinios personales del jugador. La televisión estatal CCTV suspendió las retransmisiones de LaLiga y la plataforma Migu retiró de su programación los encuentros del Real Madrid.

Ni siquiera las disculpas posteriores de Mbappé, del Real Madrid y de Javier Tebas consiguieron evitar que el partido ante el Racing quedase fuera de la programación china.

El Racing, una víctima indirecta

La situación tiene una particularidad: el Racing no tuvo ninguna responsabilidad en el conflicto, pero terminó siendo uno de los equipos afectados.

Migu, plataforma que cuenta con los derechos digitales de LaLiga en China hasta la temporada 2029/2030, mantuvo en su programación el resto de encuentros de aquella jornada, pero dejó fuera el Racing-Real Madrid.

La decisión significó que el partido disputado en El Sardinero no pudiera llegar a los espectadores chinos a través de esta plataforma.

Para el Racing, jugar contra el Real Madrid suponía una oportunidad de exposición internacional. Un encuentro de estas características permite mostrar el estadio, la afición, la identidad del club y su presencia en una competición seguida fuera de España.

Esa ventana desapareció por una circunstancia completamente ajena a la actividad deportiva del conjunto cántabro.

¿Cuánto dinero ha perdido el Racing?

Aquí es importante diferenciar entre perder visibilidad y perder dinero.

A día de hoy no existen datos públicos que permitan afirmar que el Racing haya sufrido una pérdida económica directa por la retirada del partido de la programación china.

Tampoco se ha comunicado la cancelación de ningún patrocinador del club como consecuencia de esta polémica.

Los derechos audiovisuales de LaLiga se comercializan de forma colectiva, por lo que no puede atribuirse automáticamente al Racing una pérdida económica por la ausencia de una retransmisión concreta.

Sin embargo, sí existe un coste potencial: el de perder exposición ante una audiencia internacional que podría conocer al club, interesarse por su historia o convertirse en seguidora.

En un fútbol cada vez más globalizado, la visibilidad también tiene valor comercial. Cuanta más presencia internacional tiene una entidad, mayores pueden ser sus oportunidades de desarrollar su marca, atraer colaboradores y generar nuevas relaciones comerciales.

Una lección sobre la globalización del fútbol

Lo sucedido con el Racing demuestra hasta qué punto el negocio del fútbol está conectado.

Una declaración de un futbolista, una reacción institucional y una decisión de una plataforma audiovisual situada en otro continente pueden terminar afectando a un encuentro disputado en Santander.

El caso también pone sobre la mesa la dependencia que tienen las competiciones deportivas de sus mercados internacionales y de los acuerdos audiovisuales que permiten distribuir sus partidos por todo el mundo.

Para clubes como el Racing, que buscan consolidar su crecimiento deportivo y económico, aparecer en estos escaparates internacionales supone una oportunidad que va más allá de los noventa minutos.

El equipo cántabro disputó su partido, compitió en El Sardinero y terminó perdiendo 0-3. Pero, además del resultado deportivo, hubo otra consecuencia menos visible: miles de aficionados chinos no pudieron seguir el encuentro a través de Migu.

**El Racing no perdió un patrocinador ni tiene unas pérdidas económicas demostradas por este episodio. Lo que perdió fue una oportunidad de visibilidad internacional. Y en el fútbol actual, esa oportunidad también forma parte del negocio.**

Sobre el autor

Beyond The Game

Análisis de negocio, marketing e innovación deportiva.

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